martes 26 de septiembre de 2023

COPA ARGENTINA

Boca, con Chiquito y los penales, va y va por todo

El Xeneize volvió a festejar por su enorme arquero y quiere Copa Argentina, torneo local y, claro, la Libertadores.

lunes 11 de septiembre de 2023
Boca, con Chiquito y los penales, va y va por todo

Juega poco, poquito, Boca. Pero gana mucho, muchísimo. La explicación es obvia, está ahí y viste de naranja: Chiquito Romero. Y, así, puede jugar bien, mal y hasta a veces muy mal, pero lo cierto es que Boca se acostumbró a festejar. O, mejor dicho, a sobrevivir. Porque más allá del puño apretado de Chiquito en el final y del abrazo de todos, este domingo no había demasiado para festejar. Sí para respirar aliviado.

Porque los propios jugadores son conscientes de que faltan más de 15 días (18 para ser exactos) para lo que todos ya sabemos y que este es un llamado de atención enorme. Del 2-0 al 2-2 y el “movete Boca movete” que sonó en La Rioja pasó poco más de media hora. Y nadie, pero nadie, podía sospechar sobre el final del PT, después del gol de Blondel, que el equipo podía llegar a sufrir. Ni siquiera llegar a sufrir algún tipo de sobresalto.

Era, para Boca, salir al ST a tener la pelota, hacerla circular y acelerar en algún momento para liquidar el asunto. Pero se vio sorprendido por un Almagro que mostró voluntad y entrega. Un Almagro que venía de perder ante Defensores Unidos y que marcha 16° en su zona de la Primera Nacional. Por eso es preocupante este bajón del Xeneize. Porque si bien la Copa Argentina es un torneo que nos tiene acostumbrados a las sorpresas (este 2-2 no será la primera ni la última) es evidente que Boca no puede dar tantas, pero tantas, ventajas atrás.

 

Ya es peligroso lo del Xeneize, este caminar por la cornisa. Un dato que habla a las claras del presente: de sus últimos ocho partidos, ganó uno (3-1 contra Platense). El técnico, que tiene como cábala no ver las definiciones por penales, no puede no ver que su Boca debe corregir muchas cosas de cara a lo que viene.

Sin Medina ni Barco, la novedad fue que Almirón planteó el partido con Pol bien de cinco, Equi a la izquierda y Bullaude por la derecha. Y ahí estuvo de lo mejorcito de Boca: en Bullaude. El ex Godoy Cruz mostró bastante de lo que puede aportar: presencia, llegada al área rival (lo vimos en el gol) y claridad a la hora de ser punzante (gran pase a Cavani en esa en la que el uruguayo estaba adelantado). Y a Cavani, justamente, quien sumó su sexto partido, se lo vio otra vez poco alimentado. Tuvo una en ese desborde de Zeballos que no llegó a conectar en el primer palo y que Janson terminó llevándose por delante. No mucho más.

Párrafo aparte para otro de los nuevos: Blondel. El lateral sufrió a la hora de marcar, con algunos desacoples con Figal, pero en ofensiva fue fundamental: primero avisó con un remate desde el borde del área que tapó bien Aracena y después sí la puso abajo con ese gran remate para clavar el 2-0.

Además de la foto del final de los penales, hay que destacar la actuación de Chiquito Romero durante los 90 minutos: tremendo mano a mano que le tapó a Alan Schönfeld.

Lo concreto es que, más allá de Chiquito, de gustos y disgustos, de un volumen de juego que todavía le falta, Boca, este Boca de Almirón, es un equipo serio. Puede perder, claro, venía de caer contra Sarmiento y Tigre, también puede sufrir y comerse un par de manos (quedó claro este domingo), pero no es -ni será- fácil voltearlo a este Boca. Hoy es el único representante argentino en semifinales de la Libertadores y, mientras River, Racing e Independiente la miran por TV, ya se metió en cuartos de Copa Argentina. No es poco.

 

Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS