martes 9 de agosto de 2022

Copa Argentina

River Plate: Gallardo y su elección del modelo a seguir

jueves 14 de julio de 2022
River Plate: Gallardo y su elección del modelo a seguir

Si todos los mortales pueden equivocarse, por qué sería el Muñeco Gallardo un tipo al que no se le pueden perdonar los errores. Es más, si alguien tiene derecho al pifie luego de haber ganado todo lo que ganó es él. La situación actual de River no es nueva, no surgió espontáneamente de un repollo. Desde el arranque del año el equipo viene errático, desconocido. Al cabo, fueron estos jugadores que a fines del año pasado arrasaron una Liga local que ganaron al trotecito los mismos que en estos siete meses no dieron pie con bola y se comieron tremendos cachetazos contra Tigre, Colón, Vélez, Huracán y Godoy Cruz.

¿Qué pasó en el medio entre aquella maquinita de diciembre de 2021 y esto? De todo. Refuerzos que no cumplieron, lesionados clave (Matías Suárez es nuestro mejor jugador y nunca se pudo contar con él, Rojitas estaba afianzadísimo en el lateral y el cretino de Aldaír Rodríguez lo rompió todo), transferencias concretadas en medio de momentos importantes que quizás desenfocaron a pibes como Julián y Enzito y también, claro, un DT que no le encontró hasta hoy la vuelta a la situación.

A pesar de todo esto, me parece que los hinchas de River tenemos que estar tranquilos: si hay alguien capaz de resolver lo que parece ser este laberinto sin salida es, precisamente, Marcelo Gallardo.

Gracias a Dios, haber superado a Barracas Central y al árbitro Merlos haciendo los deberes nos puso en un pequeño punto de partida para lo que viene, quizás con Borja y Pablo Solari como protagonistas de una nueva historia. Lo mejor de la noche puntana fue que hayan aparecido jugadores que nos pueden dar garantías como titulares. Armani, Aliendro, Maidana y Palavecino (no por los goles sino porque al pibe le sobra sangre) más Enzo Pérez, pueden ser una columna inamovible.

Pero hay algo más importante... En su camino como técnico, el Muñe fue mutando claramente en su gusto futbolístico: de armar equipos aguerridos casi de albañiles del fútbol se inclinó con el paso del tiempo por jugadores más elegantes, técnicos y de buen pie. En esa transformación, dada sobre todo desde 2019 hasta ahora, River fue más lujoso pero ganó menos títulos. Y brilló como nunca, al costo de ser un equipo menos confiable, sobre todo a nivel defensivo. Su histórico 4-4-2 marca registrada le dio lugar a otros dibujos más ofensivos.

Bueno señores, creo que a Gallardo le llegó el momento de formatear una decisión clave, otra más de las miles que tomó: si la reinvención esta vez será apelando a las viejas recetas de rigor, solidez, hacha y tiza como se vio por momentos en San Luis, con el equipo jugando unos metros parado más atrás para alivianar a Jony y cuidando mejor el arco propio (me quedo con este modelo 2014-2019, pero a quién le importa, ¿no?), o si se intensificará el camino ultra ofensivo onda Guardiola visto en los últimos años.

Es él quien deber de elegir, sin la necesidad de ser drástico sino apelando a una de sus mejores cualidades: el pragmatismo. A nosotros sólo nos queda acompañar al tipo que más felices nos hizo, vaya por el camino que vaya, hasta el día que decida irse del club. Y ahí sí, vamos a saber diferenciar lo que es una crisis de una mala racha.

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