lunes 23 de mayo de 2022

POR RICARDO MARRANCONE

El fundamentalismo y el Congreso Nacional

En 1934 se editaba en España el libro de Benito Mussolini “El Fascismo”, publicado en Italia en 1932.

miércoles 15 de diciembre de 2021
El fundamentalismo y el Congreso Nacional

Mi Lucha (en alemán: Mein Kampf) es el primer libro escrito por Adolf Hitler, combinando elementos autobiográficos con una exposición de ideas propias de la ideología política del nacionalsocialismo. La primera edición fue lanzada el 18 de julio de 1925.

Perón admiraba profundamente la capacidad de liderazgo de Hitler y Mussolini, la movilización de las grandes masas que lograban esos regímenes, la eficacia de la propaganda y las prácticas demagógicas para obtener apoyo popular, la utilización del dogmatismo, integrismo, autoritarismo, violencia, terrorismo, fanatismo y muerte. Tomó varias ideas de la Italia de Mussolini, se sabe que acogió a muchos nazis luego de la 2da guerra mundial, incluso los integró a su gobierno.

No es casualidad que Perón haya esperado hasta el último momento para declararle la guerra al Eje, cuando su derrota era ya inminente. Perón confiaba en el triunfo del facismo.

El Ejército Argentino usaba casco alemán y marchaba igual que los soldados alemanes. Recordemos además la cercana relación que tuvo Perón con el dictador español Francisco Franco, ideológicamente muy cercano al fascismo también.

Esto nos explica el espíritu peronista. Fundamentalismo de cabotaje, donde su Dios es el líder (hoy vacante) y el premio la impunidad, no le interesa la derecha ni la izquierda, utiliza la democracia como fachada, no concibe la ausencia de poder, no entiende ser minoría, cualquier medio es bueno para derrotar al gobierno. Ese es su único objetivo y pensamiento. Desprecia al país y la constitución, sus problemas y su futuro. Lo demostró en todos sus periodos.

Ahora podemos entender su comportamiento de subvencionar a agitadores para crear el caos y enfrentamiento, fuera y dentro del Congreso nacional. El Fascismo no considera un valor la libertad de expresión y recurre a la violencia sistemática para obtener el poder o mantenerse en él. Estar en el llano, sin protección ni poder, con la justicia pidiéndole cuentas de sus actos los aterroriza y exacerba su instinto natural de desestabilización. Esto continúa en una minúscula fracción que con dinero robado y cipayos a sueldo alienta una modalidad de asalto al gobierno electo, con tumultos, huelgas y atentados.

Pero la mayoría votante y legítima no lo va a permitir, agotando las vías democráticas, fiel a sus conceptos.

El peronismo es mucho más cercano al populismo (sea cual sea su tendencia o bandera) que a una ideología política específica.

Afortunadamente hoy, hartados del kirchnerismo,  se vislumbra una voluntad de cambio en algunos de sus participantes, con intención de recrear al partido en un ámbito democrático y pluralista.

Esperemos que ocurra para el bien del País.

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