domingo 22 de mayo de 2022

Economía

En medio de la crisis, subió a más de 7 millones la tasa de desempleo

viernes 12 de noviembre de 2021
En medio de la crisis, subió a más de 7 millones la tasa de desempleo

Una de las variables determinantes de la capacidad de generar riqueza, el PBI en la jerga de los economistas, es la tasa de participación de la población en el mercado de trabajo, cuanto más alta es, y en particular logra su objetivo de obtener un puesto por un salario o una renta en el caso de los emprendedores y ocupaciones independientes, más elevado es el valor bruto de producción; las otras son la cantidad de empresas y la disponibilidad de capital para inversión productiva, principal fuente creadora de empleos netos por años (la tasa de entrada supera a la de salida).

Sin embargo, en la Argentina, la oferta laboral no sólo no es tan relevante como en la mayor parte del planeta, sino que peor aún muestra un virtual estancamiento en torno al 46% / 47% del total y por debajo del 60% en el segmento específico de mayor concurrencia, como es el de 15 a 64 años, y peor aún cayó en casi dos puntos porcentuales de la población total desde el inicio de la presidencia de Alberto Fernández, según la última medición de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.

La oferta laboral cayó en casi dos puntos porcentuales de la población total desde el inicio de la presidencia de Alberto Fernández.

Cabe notar que por la metodología internacional de medición de la tasa de desocupación que surge por la simple diferencia de la “población económicamente activa” con la tasa de empleo efectiva, -en ambos casos en blanco y en negro-, no aparecen como parte de los poco más de 1,8 millones de desempleados al cierre del segundo trimestre 2021 -último dato oficial y proyectado al total país el resultado de los 31 aglomerados urbanos relevados por la EPH-. Si se sumaran, la tasa de 9,6% que midió el Indec hubiera subido a casi 12% de la oferta laboral, la más alta desde 2005 -excluida la del segundo trimestre 2020 que también se vio limitada por la drástica caída de la población económicamente activa-.

Pero el denominado “efecto desaliento” a buscar un empleo remunerado o rentado, en blanco o en negro no se limita a la diferencia entre las tasas de participación actual y la histórica, sino también a la que surge de comparar con la que promedia en el mundo, o, peor aún, más acotado, con la proporción promedio que el Banco Mundial registró en los 5 países limítrofes de la población de 15 a 64 años.

En el primer caso, el último dato actualizado por el organismo a fines de octubre arrojaba una media para ese segmento etáreo de los habitantes de 66,5 por ciento, 8,1 puntos porcentuales más alto que para esa franja midió la última EPH del Indec para la Argentina. La extrapolación al total país arroja la falta de 4,6 millones de personas en la búsqueda de un puesto laboral a las estimadas 21,4 millones de personas. Se trata de 17% de desempleados que no forman parte de esa estadística, pero claramente gravitan en la brutal tasa de pobreza, cercana al 50% del total de la población, medida por nivel de ingreso monetario.

Mientras que el cotejo con el  arroja una brecha negativa de casi 15 puntos porcentuales, representativos en la extrapolación al total de los habitantes de casi 7,7 millones de personas, y 35% de la tasa de participación que registró el Indec, con lo que la desocupación real sería superior a 34 por ciento.

De ahí que en las expectativas de los empresarios de la industria que hizo el Indec para el último trimestre determinó que sobre 44,5% que dijo que esperaba aumentar el uso de las plantas fabriles, el saldo neto de alzas y bajas de empleados fue expansivo en apenas 1% del total; y en el caso de las horas trabajadas (intensidad laboral) fue de casi 12% de las manufacturas.

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