El cooperativismo… ¿Se ha empantanado en su desarrollo académico, científico, y en el campo popular?
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El cooperativismo… ¿Se ha empantanado en su desarrollo académico, científico, y en el campo popular?

“La universidad latinoamericana debe romper con el silencio, la mediocridad, el oportunismo y el conservadurismo que la asfixian”. Heinz Dieterich

 

“Pero, para romper con el silencio, la mediocridad, el oportunismo y el conservadurismo que asfixian a la universidad se hace imprescindible penetrar a como dé lugar en ella y provocar el debate y la crítica que la conmueva, ese puede ser, si así se deciden, el rol de los intelectuales y de los estudiantes ganados por el cooperativismo”. José Yorg

 

Haciendo una ilación directa con las citas precedentes, digamos que, si bien es cierto que las Universidades anquilosadas y mediocres ya no aportan saberes útiles socialmente, como lo señala Dieterich, reproducen en las cabezas de los estudiantes hábitos irreflexivos, carentes ya de aportar conocimientos científicos para el desarrollo social, también no es menos cierto que vemos en ellas nichos y oportunidades de valía, dignas de intentar ocupar para el bien común.

Indagar y exponer las razones de la marginación del cooperativismo del campo intelectual y académico de Nuestra América por algunas de las causas expuesta más arriba, así como la importancia y necesidad de su rescate, tanto desde la perspectiva de su vigencia epistemológica, como por su contribución al campo político en función de la construcción de una praxis de transformación social. Asimismo, para comprender la realidad que enfrentaron los primeros doctrinarios y en la actualidad.

Entendiendo que el cooperativismo supone la ciencia del desarrollo humano (no es ésta una definición erudita, y la dificultad que represente esta noción) porque explica las profundas causas de la malformación socioeconómica del capitalismo industrial y su subsiguiente etapa, capitalismo financiero, ante ese escenario de injusticia social, el descubrimiento cooperativo primero y de su constitución doctrinaria y científica después.

Así, el cooperativismo, como ciencia del desarrollo humano, ha emergido por influjo desde su estudio e investigación realizada sobre su propia praxis y teorización crítica consecuente. Pero pese a ello, la realidad insinúa una rabona y/o marginalidad explicita en los ámbitos académicos y científicos en cuanto a que la ayuden a desarrollar completa y profundamente.

Entonces, habilitemos la incorporación de la aseveración de Osvaldo A. González Salinas cuando sentencia: “El movimiento cooperativo debe emerger de las catacumbas”.

Expone la otra cara de este asunto que tenemos entre manos, la parte de lo popular, de la identificación, en todo caso, del no arraigo en los corazones y mentes del pueblo hacia el cooperativismo como movimiento de emancipación, no lo ven así, de ese modo, y González Salinas lo expone claramente: “Los hombres que militamos en el movimiento cooperativo nos hemos preguntado muchas veces porqué la cooperación no es popular. No me refiero a la cantidad de gente que, de una manera u otra está relacionada con las cooperativas; ello no es una medida confiable del concepto de popularidad”.

“Todas las campañas de difusión de la doctrina cooperativa se realizan entre los iniciados: Dirigentes, gerentes de cooperativas, o un reducido grupo de asociados. Con mucha suerte, si la tarea de publicidad previa resultó exitosa, se consigue a veces la concurrencia de interesados no participantes del movimiento cooperativo alguna conferencia o jornada sobre el tema”.

“El gran público, la “opinión pública”, no es visto como destinatario de una campaña didáctica, concientizadora”.

“Es cierto que existen intereses poderosos que pueden tratar de impedir la difusión de los principios cooperativos y que son, precisamente los que priman en estos momentos en los medios de difusión masiva”. (Revista de Idelcoop – Año 1985 - Volumen 12 - Nº 44)

Aquí en este punto, en cuanto a la difusión de los valores y principios cooperativos, necesariamente debemos hacer referencia propia, superado el natural sentimiento de pudor, exponiendo que por medios diversos, radios, televisión, videos, diarios, revistas y portales periodísticos, más allá de los medios especialistas de la temática, nuestra entidad TECNICOOP da prueba y testimonio de su efectiva estrategia comunicacional con que logró en gran medida, quebrar el cerco, habilitando una amplia y de profunda penetración, como caso inédito, por cierto.

 

CIENCIA DEL DESARROLLO HUMANO

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) define al desarrollo humano como “el proceso de ampliar la gama de opciones de las personas, brindándoles mayores oportunidades de educación, atención médica, ingreso y empleo e incluso tiene que ver con el total de opciones humanas, desde un entorno físico en buenas condiciones hasta libertades políticas y económicas” (PNUD 1992:18).

Encontramos otra definición al respecto en Definición ABC: “Se designa con el concepto de desarrollo humano a la adquisición, por parte de los individuos, organizaciones y comunidades, de la capacidad de participar efectivamente en la construcción de una civilización mundial que sea próspera tanto espiritual como económicamente”.

Pero… ¿Por qué no se define con exactitud que el desarrollo humano está-en los hechos concretos-cercenado por el capitalismo? Pero al mismo tiempo ¿No son esos postulados consignados como desarrollo humano en ambas definiciones los que el cooperativismo los concretiza en todo el mundo por intermedio de las cooperativas?

Tengamos en cuenta para responder los interrogante que ese cercenamiento sistémico al desarrollo humano es lo que descubren los Probos Pioneros de Rochdale en la Inglaterra del Siglo XIX, ante lo cual se ven compelidos a reaccionar y organizar la cooperación para superar el estadio capitalista industrial. Allí nace el cooperativismo como ciencia del desarrollo humano porque explica y devela el mecanismo siniestro del capitalismo con que traba, precisamente, el desarrollo humano y por consiguiente establece los valores, principios y método de la manera de destrabar esos mecanismo inhibitorios y de superarlo: El sistema cooperativo.

Por ejemplo, nosotros, miembros de TECNICOOP, mediante el entorno cooperativo que generamos cooperativamente, pudimos estudiar y recibirnos en las carreras de la Licenciatura en Administración y en la de Contadores públicos, individualmente hubiera resultado imposible en la Licenciatura pues era rentada, sumado a numerosas acciones de perfeccionamientos que nos elevaron culturalmente. TECNICOOP nos permitió tener dignidad humana.

Puesto así las cosas, queda, querido/a lector/a expuesto nuestra inquietud en cuanto a la pregunta, cuya respuesta dejamos abierta: El cooperativismo… ¿Se ha empantanado en su desarrollo académico, científico, y en el campo popular? No es necesario abundar en la significación de esta pregunta.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

 

Por José Yorg. El Cooperario

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