Formosa, Argentina
06/05/2017
FALLO DE LA CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA EN DELITOS DE LESA HUMANIDAD
Sociedad

FALLO DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA EN DELITOS DE LESA HUMANIDAD

OPINIÓN: Dr PEDRO VELAZQUEZ IBARRA

Confieso que no sin esfuerzo decidí obviar las calificaciones, o descalificaciones, que merece el fallo  de la Corte en favor de un terrorista de Estado con la  aplicación del beneficio de una ley más  benigna, conocido como  el 2x1, intentando refutar técnicamente la  amañada interpretación efectuada por la mayoría de los jueces supremos encabezados por los recientemente designados por el Presidente Mauricio Macri.

La cuestión versa sobre la aplicación de la ley penal más benigna en el tiempo. Toda la doctrina y la  jurisprudencia consideran que la retención y ocultamiento de una persona íntegra la  categoría de los delitos permanentes y continuados, en los cuales la actividad consumativa perdura en el tiempo, de modo que todos los  momentos de su duración pueden imputarse como consumación.

El  mantenimiento del estado antijurídico creado por la acción del delincuente depende exclusivamente de su voluntad, razón por la cual  el hecho se renueva constantemente.

Dice el primer párrafo del artículo 2 del Código Penal: “Si la ley vigente al tiempo de cometerse el delito fuere distinta de la que exista al pronunciarse el fallo o en el  tiempo intermedio, se aplicará siempre la más benigna”. Como puede apreciarse, esta norma menciona tres momentos: a) el tiempo de cometerse el delito, b) el del fallo, y c) el lapso intermedio entre ambos. Y según el principio  enunciado, se deberá aplicar la ley  más benigna que haya  estado vigente en cualquiera de esos momentos. Ahora bien, ocurre que en este caso, el tiempo de comisión del  delito -es decir, el momento a)- y teniendo en cuenta lo ya dicho respecto a la permanencia de la consumación en  la retención u ocultación  una persona la situación del ocultamiento no ha cesado. No nos encontramos  entonces en la hipótesis del artículo 2 del Código Penal, que plantea únicamente el supuesto de un cambio de leyes entre el tiempo de comisión del delito y el de la condena  o, eventualmente, el intermedio. Ni tampoco en los del  artículo 9 de la Convención Americana sobre Derechos  Humanos, ni el artículo 15.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, pues en estos instrumentos se habla del “momento de la comisión del delito”, pero nada dicen si este momento se prolonga y rigen dos leyes distintas.

Tenemos pues, que esta situación no esta expresamente contemplada en los dispositivos legales que establecen el principio de la ley penal más benigna, por  lo que tal garantía no está  en juego en el caso resuelto por la Corte. Estamos aquí ante un delito continuo e indivisible  jurídicamente y que durante su lapso de consumación rigieron  diversas leyes, todas plenamente vigentes –sin que sea este  un caso de ultra actividad o retroactividad de alguna de  ellas- en base al principio general del Código Civil Por lo tanto, no se trata de un caso de sucesión de leyes penales (hipótesis del artículo 2 del C. Penal, donde  se debe aplicar la más benigna), sino de un supuesto de coexistencia teniendo en cuenta la  naturaleza jurídica de los delitos permanentes.

Ahora bien, como una sola de estas leyes es la que se debe  aplicar -porque uno es el delito cometido- estamos ante un concurso aparente de tipos penales, pues necesariamente  uno debe desplazar al otro, y, en tal caso, debe  primar la ley vigente  en el último  tramo de la conducta punible. Por otro lado, resulta claro que esta conducta delictiva continuó ejecutándose durante la vigencia de esta ley nueva, que se reputa conocida por el  autor y que siendo posterior deroga  a la anterior. La doctrina, en  esta materia, ha sostenido que “si el sujeto persiste en su  conducta punible, si sigue adelante con su acción pese a  lo que manda la nueva disposición  legal,  estimamos que  deberá aplicársele la ley nueva más severa, que voluntaria y deliberadamente insiste en seguir infringiendo, no  pudiendo luego ampararse para mejorar su situación en  la circunstancia de que un tramo de la acción delictiva desarrollada la ejecutó bajo una ley más benigna, ya que a pesar de la consecuencia más grave dispuesta por la última  norma legal, siguió adelante con su conducta criminal. El autor está en condiciones de adecuar su conducta a las nuevas exigencias normativas pero persiste en su acción  delictiva pese a conocer la mayor gravedad de ésta, pudiendo desistir de  su empeño criminal”. En este sentido, puede apreciarse como el artículo 63 del Código Penal argentino, prevé que si el delito fuere continuo, la  prescripción comenzará a contarse a partir del día en que  cesó de cometerse, norma que está señalando la relevancia típica del momento en que se agota el hecho delictivo. Por último corresponde efectuar la  siguiente disquisición: si el imputado hubiera cesado el  delito con anterioridad a las normas vigentes, le hubiera correspondido la pena  más benigna; como lo siguió cometiendo le corresponderá una pena mayor. Este agravamiento de  su posición tiene como base, su voluntad de seguir delinquiendo, al prolongar la consumación del hecho ilícito. Es decir que la solución resulta acorde con el principio de culpabilidad y, desde otra óptica, no hiere el de igualdad (artículo 16 de  la Constitución Nacional) puesto que no puede equipararse  la situación de quien cesó de cometer el delito, una vez que la conminación penal se tornó más severa, con la de  quien lo continuó cometiendo a pesar de ello.

La ultractividad de la ley más benigna, llevaría al inaceptable supuesto de que hallándonos  indiscutidamente frente  delitos de lesa humanidad si cuando comienza su consumación la acción no se encontrase penada, quien la viene ejecutando obtendría impunidad para seguir haciéndolo luego de que el legislador la repute como delictiva. Esta  postura no se encuentra en contradicción con lo dispuesto por el art. 2 del Código Penal.

 En consecuencia, considero que el fallo, lejos de constituir una expresión ajustada a derecho, es una expresión ideológica destinada a cambiar paradigmas consolidadas en todo el mundo civilizado.

La lucha por una justicia independiente, imparcial e idónea se debe acentuar para impedir o remediar los abusos de poder.

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1 comentario

  • Carlos escribió el 08 de Mayo del 2017
    INTERESANTE LA OPINIÓN, PERO NO LO CREO ACERTADA. SI HAY UN DELITO CONTINUADO Y PERMANENTE , QUE SE RECICLA A SÍ MISMO, CUANDO FINALIZA LA PENA IMPUESTA SE TIENE QUE HACER UN NUEVO JUCIO POR EL MISMO HECHO? NO ! PORQUÉ CHORARIA CON OTRO PRINCPIO CONSTITUCIONAL! ESTO ES CONSECUENCIA DE UNA LEY QUE SE DICTÓ EN EL GOBIERNO MENEMISTA! AHORA A BANCARSE ESTA MALA LEY! LOS JUSTICIALISTA SIEMPRE ESCUPEN PARA ARRIBA Y CUANDO LES CAE SU "REGALO" EN LA CARA SALEN A CULPAR A OTROS, EN ESTE CASO A MACRI, AJO Y AGUA AHORA!!!!
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