domingo 22 de mayo de 2022

DE DONDE VINO Y COMO LLEGÓ A MAGISTRADA

Quién es la jueza la Giselle Drovandi?

Desde Rosario llegó de la mano del Gildismo, de su marido funcionario provincial y su tío diputado del FpV, desembarcó en la Fiscalía y escaló a...

miércoles 03 de agosto de 2016
Quién es la jueza la Giselle Drovandi?

La rosarina, Giselle llegó a tierras formoseñas y a la Fiscalía de Estado de Formosa de la mano de un poderoso ministro y de su esposo Claudio Julián Román, Director de Administración del Ministerio de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo de la Provincia de Formosa, y de la mano de su tío, el eterno diputado Jorge Román, también del Frente para la Victoria.

Ni bien aterrizo y recogió paracaídas, Giselle hizo migas con la influyente Fiscal de Estado de la Provincia, Stella Maris Zabala de Copes, quien luego de lograr “acomodar” a varias de sus incondicionales en importantes cargos del Poder Judicial, encabezó un poder judicial paralelo en cuyas filas hoy milita la Drovandi, la Booman y la Taboada. 

Así fue que Giselle fue pimero fue designada como Procuradora de la Fiscalía de Estado, otorgándosele el 26 de julio de 2004, poder general para representar en asuntos judiciales y administrativos al Gobierno de la provincia de Formosa.

En el caso de la rosarina, la oportunidad de ingresar a la magistratura surgió al jubilarse Luisa Dolores Valdarenas, quedando vacante el Juzgado Civil y Comercial N° 1 de la Primera Circunscripción Judicial de la provincia, cargo que la Zabala de Copes pidió para su protegida Giselle Drovandi.

No solamente Zabala de Copes movió sus influencias en favor de Giselle, también su “padrino cordobés” ministro fomoseño y el “tío” diputado, Jorge Román, movieron hilos.

Con esos respaldos justicialistas, finalmente la Legislatura de la Provincia votó a la reemplazante de la jubilada jueza Valdarenas, designando el 6 de mayo de 2010, por Resolución N° 2034, a Giselle Verónica Drovandi, quien una semana después juró como jueza civil, iniciando su carrera en el Poder Judicial, donde ahora pretende ascender: la obediente rosarina -como toda disciplinada- quiere ocupar el cargo de jueza de la Cámara de Apelaciones.

Es decir, que mucha imparcialidad no podía esperarse de Giselle, ya que, como siempre dice Gildo, “es de bien nacido ser agradecido”, y por supuesto que la Drovandi no quiere que el Gobernador ni la Fiscal piensen que ella es mal agradecida.

Precisamente por estos estrechos vínculos de Giselle con el poder político, uno de los periodistas que resultaron condenados, Gabriel Hernández, actuando como abogado en otras causas contra el Estado provincial, había recusado años atrás a la Drovandi como jueza.

Al plantear la recusación, Hernández había señalado que la Drovandi “no ofrece en este caso la garantía de imparcialidad que es presupuesto imprescindible para el debido proceso”. La recusación fue rechazada, pero por lo visto, no estaba tan errada.

Años después emitiría tal vez su más vergonzosa e inmoral sentencia, condenando a todos lo que Gildo enjuicio a pagarle a su amo el monto millonario que él mismo pidió, fundamentando su condena en la intachable gestión de su jefe. Una Vergüenza!!!!

 

 

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