Volver a la génesis

"Este es un país donde todo el mundo es comerciante y negociante porque no hay en la cámara un solo hombre que no tenga algún negocio". (Lucio V. Mansilla)
"Todos hacen negocios, sí. Pero algunos lo hacen lícitos y otros ilícitos". (Pedro Goyena)
"Todos hacemos negocios, más honestos algunos, menos honestos otros". (Lucio V. Mansilla)
Leandro Alem, el fundador de la UCR, consideró la política como una concepción ética de la vida.
Hoy los políticos, empresarios, periodistas, jueces, fiscales y gremialistas conforman un colectivo que algunos llaman casta, igual o peor que el régimen conservador que dio origen a la UCR.
El objetivo del régimen conservador es eternizarse en el poder, con sus beneficios e impunidad.
Este sector cimienta a ciertas familias en las provincias en los cargos ejecutivos y legislativos, tanto provinciales como nacionales. Protegen a sus miembros más relevantes, donde el nepotismo abarca a todos los partidos políticos.
Es necesario nuevos dirigentes sin un pasado exento de "estirpe", sin currículum vitae "heredado", etc.; que se animen a enfrentar a la nueva política demandante. Plantear soluciones sin atajos a los verdaderos problemas de los vecinos y pobladores de Formosa.
Colonos abandonados sin la vigilancia de su representante, porque el poder persigue el interés propio explotando al campo, al que produce y sostiene a las ciudades; amas de casas mutiladas ante este sistema gigante que aplasta, que pisotea el futuro de sus hijos, condenándolos al desamparo y a la precariedad laboral. Porque, en definitiva, ELLOS... sus hijos, convertidos en changarines, se exhiben en bandejas a la injusticia del sistema, utilizados por políticos inescrupulosos y especuladores que disfrutan de las tajadas que el sistema les otorga a costa del pueblo, que solo anhela trabajar honestamente sin tantos obstáculos inventados a propósito para el bien solo de unos "pocos".
Es necesario ser semillas del esfuerzo, del mérito y con dignidad. Dirigentes que se conmuevan por el padecimiento de sus votantes y que se mantengan en pie por sobre la adversidad que en el gobierno o parlamento se propone en detrimento del deseo del pueblo. Dirigentes conscientes de que el cargo concedido significa un pasaporte de servicio y como empleado de su pueblo ningún ápice de duda debe responder hacia y en honor a sus votantes, inclaudicable al interés colectivo, que demuestre que no es lo mismo llorar que reír, comer o tener hambre, sufrir o ser feliz, porque hasta hoy el único que sufre es el pueblo que vive con privaciones, ajustados y pagando la "fiesta" de forasteros piantados a una vida mejor con la nuestra.
¿Estarán dispuestos a asumir las consecuencias de lo que manifestó Winston Churchill cuando dijo "sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas", para terminar con este sistema putrefacto e impune?
A la sombra del horizonte descanso escribiendo e invocando a dirigentes austeros.