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POR MARIA SILVINA BARCENA

Volver a las génesis

A fines del siglo XIX, uno de los hermanos del dos veces presidente Julio Argentino Roca; Ataliva, estaba sospechado de corrupción.

Domingo Faustino Sarmiento utilizaba su nombre de pila como verbo y como sustantivo para aludir al pillaje.

Como verbo: "Hoy he sido vilmente atalivado".

Como sustantivo: "A las moscas las atrae la miel, como a las atalivas el presupuesto".

Fue tal la fiesta de la corrupción que el diario "Times" de Londres dijo que "el dinero que robó la clase dirigente argentina superaba los 100 millones de libras de la época, unos 16.300 millones de dólares actualmente" (La raíz de todos los males).

Leandro Alem convocó a la revolución de 1890. Uno de sus ejes fue la corrupción, reflejada también en clásicos de la literatura argentina entre ellos, "La bolsa" de Julián Martel, "Quilito" de Carlos María Ocantos, "El noventa" de Juan Balestra.

Alem estableció desde los comienzos dos grandes bases de la causa del radicalismo:

A. Considerar la política como una concepción ética de la vida.

B. Afirmar el federalismo como una forma institucional de la vida autónoma argentina, de la libertad ciudadana y de la soberanía de la nación.

Nuestra moral debe servir de escuela y de fuente de inspiración para todos los pueblos, porque el interés material será para un pueblo de mercaderes y no para el nuestro. Se nos quiere halagar con las promesas de un engrandecimiento material. Yo prefiero, porque lo creo más digno de una sociedad como de un individuo, vivir con menos lujos y con menos pompas, siempre que me dirija yo mismo. Prefiero una vida modesta y autónoma a una vida esplendorosa pero sometida a tutelaje.

La política hoy es un "ganapan" que sus practicantes no quieren abandonar, porque no podrán hacer nada más rentable y están dispuestos a cualquier arreglo, a cualquier tranza para no quedarse sin trabajo. Quieren sobrevivir a cualquier costo porque no tienen planes ni convicciones, programas.

El mapa de la política es hoy un árbol genealógico: senadores consortes, primos, parejas, hijos, suegros, nueras; todo tipo en todos los puestos y puestitos. Los grupos políticos se refugian en la familia.

La UCR de Formosa no está ajena a una fuerte autocrítica que desde su seno se sabe, no la hará ni en sesiones psicoanalista.

Pero, personalmente asumo ese rol puesto que como ciudadana y como me dedico a las letras no puedo huir del análisis.

Hace 30 años, cuando pisaba las calles capitalinas siendo estudiante universitaria e inquieta ante lo político, ciertos personajes con estirpe de casta protagonizaban charlas, referencias y lugares irrevocables en monitoreo a nombre del partido radical con sus dependientes relaciones políticas en las facultades de la UNAF. Designios que, desde siempre, me molestaron puesto que los referentes eran siempre los mismos.

Así fueron ocupando espacios, sin capacidad o sin la competencia del conocimiento, la lectura y la formación profesional para los cargos, debates, o simplemente la empatía natural que los dirigentes (del pasado) desarrollaban con sus vecinos o colonos del pueblo.

Lamentablemente, la degradación y especulación política se fueron apoderando del partido radical de forma sistemática. Las ideas partidarias pasaron al olvido, a los cajones llenos de mohos y polvaredas. Convirtieron a la UCR en una cooperativa distrital de la capital de Formosa, un grupo reducido de familias que se distribuyen los cargos electivos bajo la estructura del nepotismo. Aferrados a la vida de privilegios y a una auténtica casta que, para estar en igualdad de condición con el peronismo, "actuaron" como socios y no como oposición. Con conductas lógicas y de interés personal, inconsecuentes a la defensa y protección del ciudadano que los votó para y por eso.

En el mismo sentido, los militantes partidarios recibieron pequeños subsidios, con categoría de "planeros" para conducir la causa de ideas, entrega y servicios al pueblo.

En este contexto social, de tramposos y entrampados, ¿se debe seguir insistiendo con este radicalismo?

¿De verdad creen que hay un compromiso genuino con las ideas de un partido que ya no responde a las ideas de sus mentores: ¿Alem, Irigoyen, Illia, Alfonsín?