14 °C Formosa
Viernes 29 de Agosto, 2025
 
14 °C Formosa
Viernes 29 de Agosto, 2025
 
Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diariopinion.com.ar/a/3630
POR LUIS ROMERO

Javier Milei: El ajuste lo pagará la casta

"El interés material será para un pueblo de mercaderes; se nos quiere halagar con las promesas de un engrandecimiento material. Prefiero una vida modesta, autónoma, a una vida esplendorosa pero sometida a tutelaje". (Leandro Alem).

El 10 de diciembre se cumplió un año de la presidencia de Javier Milei. En el discurso que pronunció para conmemorar su llegada al poder, hizo mención a sus logros y al "tren" que nos llevaría hacia un futuro venturoso.

Reivindicó la presidencia de Menem en los "90, aunque no mencionó en ningún momento ni difundió datos sobre qué sectores sociales ganaron y cuáles perdieron durante este primer año de gestión.

Es sabido que, según los datos, los únicos que ganaron durante este año fueron las corporaciones agrarias, mineras, energéticas y financieras. Mientras tanto, los que perdieron fueron los pequeños y medianos empresarios, los trabajadores, los jubilados, entre otros.

En los "90, Francis Fukuyama anunció el "fin de la historia". En Argentina gobernaba Menem, y la mayoría de la dirigencia política actual —que ya ocupaba cargos en el Estado y en los partidos políticos de entonces— hacía suyas estas ideas. "Había que tomar el tren de la historia", decían, pero no aclararon al pueblo que ese tren era un viaje para pocos. La mayoría de la sociedad quedó atrapada en el andén de ese tren.

Esa idea de futuro de los "90, mezquina, de salvación personal, de niños y mujeres rubias teñidas, ese supuesto hedonismo diseñado para pocos, terminó a principios del siglo XXI.

Hoy, el discurso sobre un futuro venturoso e igualitario se ha hecho trizas, y hasta ahora no aparece algo que lo reemplace o lo reconstruya.

El presente es demasiado duro como para soportarlo sin la promesa de algo diferente a lo que conocemos. Por ahora, queda el aguante, la paciencia. Nos suceden cosas tremendas, pero como somos "bien machos", nos las arreglamos para soportarlas.

Toda crisis sirve como memoria; paraliza, sobre todo porque nos hace descender un gran escalón en la escalera de la desigualdad social y económica.

En cada crisis, los pobres pierden un 30%, y en los años siguientes logran recuperar, en el mejor de los casos, un 10% o un 15%. Sueldos bajísimos, condiciones precarias… Esto demuestra que los recursos de los asalariados se transfieren a los empresarios. En esto, sí, el Estado interviene: no para proteger a los más vulnerables, sino para garantizar que los individuos sean responsables de su propia suerte.

Los ricos y poderosos se protegen de la disciplina del mercado, mientras que el esfuerzo lo hace la sociedad, que acude al rescate. Así, la cuenta siempre la paga el pueblo, generalmente a través de programas de ajuste estructural, austeridad, y similares.

Hoy nadie firma un contrato que no incluya alguna cláusula de salvaguarda o garantía. Sin embargo, cada dos años todos firmamos millones de "cheques en blanco" a personas que ya han demostrado que no cumplen lo que prometen. En esta democracia, puedes opinar y oponerte, pero te hambrean con dedicación. Cada dos años, te permiten votar por una opción que, con toda seguridad, será traicionada de inmediato, sin que existan mecanismos efectivos para oponerse de manera inmediata a esa traición.