Oeste Formoseño:los campesinos criollos sobreviven sin agua, sin luz, sin títulos y con un desamparo que parece planeado para perpetuar la pobreza
El control de la tierra en el oeste formoseño ha devenido en una herramienta de sometimiento político orquestada por el gobernador Gildo Insfrán y sus operadores estatales. A través del Instituto de Tierras Fiscales, la Fiscalía de Estado, jueces venales y una policía convertida en brazo militante del oficialismo, se ha montado una verdadera "inmobiliaria estatal y partidaria". Este esquema no solo despoja violentamente a campesinos criollos de sus tierras, sino que también perpetúa un modelo de enriquecimiento para los aliados del régimen y empresarios externos.

El Oeste Formoseño: la maquinaria del poder que despoja, corrompe y somete
Un equipo de Radio Parque viajó al kilómetro 1661 de la Ruta 81, en el departamento Bermejo, entre Chiriguanos e Ingeniero Juárez para documentar dos casos emblemáticos y diámentralmente opuesto de este sistema perverso.
La persecución en Campo Bragado
En esta región, la familia Cano Herrera, con arraigo en su tierra desde 1932, vive un calvario desde que la policía provincial instaló un destacamento dentro de su propiedad. Esta fuerza, lejos de proteger a los ciudadanos, se dedica a hostigar, impedir el ingreso, el trabajo y cualquier intento de desarrollo productivo de la familia. Las ambiciones, amenazas y denuncias del ex intendente de Villa Escolar Miguel Insfrán, ex radical hoy partidario y estrecho colaborador del gobernador, Gildo Insfran han intensificado esta persecución.
El trasfondo es claro: Insfrán adquirió un campo vecino y, sin reparos, utilizó topadoras para derrumbar alambrados y denunciar a los Herrera como usurpadores. La maquinaria estatal no solo facilita estos atropellos, sino que lo legitima, mientras los derechos de la familia son pisoteados con impunidad.
Privilegios para los aliados del régimen
En contraste, el caso del exintendente de Villa Escolar, a 700 kilómetros de distancia, pone en evidencia el favoritismo descarado. Este hombre, cercano a Gildo Insfrán, logró en un año lo que la mayoría de los campesinos formoseños no consiguen en un siglo : títulos de propiedad, acceso a servicios básicos como electricidad y acceso enripiado, y un desarrollo exprés en tierras que hasta hace poco eran fiscales y donde hasta hoy no se produce absolutamente nada.
Miguel Insfrán, por su parte, suma un ejemplo de cómo opera este esquema. En su campo recién adquirido se instalaron transformador, maquinaria pesada y accesos exclusivos. Mientras tanto, los campesinos criollos sobreviven sin agua, sin luz, sin títulos y con un desamparo que parece planeado para perpetuar la pobreza.
El drama humano detrás del despojo
Lo que más conmueve es la situación de las familias campesinas, como los Cano Herrera, que sufren allanamientos, amenazas y una vigilancia constante. En lugar de ser amparados por la justicia, son perseguidos por un sistema que prioriza el enriquecimiento de los aliados al poder.
El oeste formoseño no es solo una región rica en recursos naturales, sino también un territorio donde el régimen de Insfrán utiliza las tierras como moneda de cambio político, dejando a los campesinos en el abandono. Este modelo, que mezcla control feudal y corrupción institucional, no solo atenta contra los derechos humanos, sino que perpetúa un sistema de desigualdad y sometimiento que clama por justicia.
Radio Parque seguirá investigando y denunciando estos atropellos, dando voz a quienes el poder quiere silenciar.