La
Politica

La "farandulización" de la política: Hasta Tinelli y el Maipo no paro, no paro

Muchos políticos se vedetizaron, banalizaron sus recursos discursivos y se pusieron a disposición de las manipulaciones mediáticas para ganar notoriedad

La tremenda repercusión y viralización de la foto de un político formoseño tomando de la cintura a una hipermediatica vedette porteña en el palco oficial del Gobernador correntino en los tradicionales carnavales de esa provincia, ni la exageración del título y la ilustración de esta nota, no debe sorprender a nadie y menos traer enojos con comunicadores sociales “independientes, profesionales y comprometidos” como Leo Fernández Acosta, que al analizar un hecho –donde pudieran estar involucrados recursos públicos, pasajes y viáticos del Senado- simplemente puso en tela de juicio “la mala utilización política y la arriesgada exposición de una figura pública” junto a una agraciada y polémica vedette de la farándula nacional.

Y, la polémica por un hecho que escapa a la privacidad de la vida de los políticos, no debe sorprender a nadie, por el descredito y la profunda e indisimulable degradación en que hoy subyace la clase política, que a partir de los '90 comenzó a atravesar transformaciones en relación al modo de comunicar, construir popularidad política, porque desde hace ya mucho tiempo que parte de la actividad se rige por la "Ley del marketing" y se pavonea a cualquier precio en programas de chismentos o en los de entretenimiento como el de Tinelli persiguiendo la notorieridad del impacto del ranking y buscando intencionalmente “farandulizar” la actividad como estrategia de humanización de candidatos.

Muchos políticos se vedetizaron, banalizaron sus recursos discursivos y se pusieron a disposición de las manipulaciones mediáticas.

Y –fundamentalmente- no debe sorprender porque desde hace mucho la política dejó de ser, esa empresa vocacional que reunía, más allá de sus disidencias, a personas con vocación de servicios dispuestos a meterse de lleno y desinteresadamente en la cosa pública para tratar de servir a su comunidad, a su comprovincianos o a sus compatriotas.

La política daba lustre, pero, a cambio, demandaba a quienes se lanzaban al ruedo dedicación exclusiva, valores, decoro, decencia y preparación.

Con el paso del tiempo la cosa fue cambiando dando comienzo a la decadencia y la degradación política y los políticos pasaron a ser considerados un conjunto de advenedizos oportunistas, sólo interesados en quedar bien con el poderoso de turno e incrementar en forma desfachatada su patrimonio, posición social y el crecimiento económico de sus familiares y allegados.

Por de pronto, sus integrantes resultaron ser cada vez menos honestos y, sobre todo, menos preparados para desempeñar los cargos por los que cobran sueldos exorbitantes y se fueron haciendo acreedores de impunes abusos de las funciones que cumplen en el Estado o en los parlamentos para acumular obscenas riquezas y posicionamientos sociales que no se pueden explicar ni con los altísimos ingresos que tienen.

Muchos políticos buscan en la farándula la llave de la popularidad

Harta de tanta dolorosa incompetencia, corrupción y soberbia, la gente comenzó a mirar para otro lado buscando, en ámbitos distintos de los usuales, hombres y mujeres que pudieran -aun sin una gran formación- representar mejor a la ciudadanía: (Miguel del Sel, Amalia Granata, Carlos Javier MacAllister, Francisco de Narváez,Lidia Elsa “Pinky” Satragno, Rocío Gancedo,Zulma Faiad, Marta Fort, Marcela “Tigresa” Acuña. Julio Catalán Magni, Antonio Ubaldo Rattín, Ramón Ortega, Carlos Reutemann, Daniel Scioli, Nito Artaza, Carlos Salvador Bilardoo la cantante Nacha Guevara, el “Sheriff” Javier Castrilli, Eduardo Lorenzo “Borocotó” fundador de la “borocotización” de la política,entre otros).

Cada vez fueron más los casos de los políticos que comenzaron a buscar en la farándula la llave de la popularidady los que echaron mano a famosos para nutrir sus listas, con el objeto de usufructuar esas imágenes para atraer votos, en ese camino comenzaron a incursionar la vía de los programas chimenteros que en esa estrategia les resultaba mucho más rendidores que los escasos programas de política y economía sin tantos anhelado rating.

Tampoco debe extrañar los amoríos con exposiciones mediáticas y casamientos interesados en busca de fama; poder y posicionamientos, que en el fútbol se las conoce como “las botineras”, en el tenis “raqueteras”, y que en busca del conocimiento público rápido y la notoriedad en esta actividad puede dar lugar a la nueva categoría, “politiqueros”. (Menem Bolocco, Jésica Cirio con Martín Insaurralde, Martín Redrado con la pulposa Luciana Salazar, Juan Manuel Urtubey con Isabel Mancedo, ect)

Estos son algunos de los casos de políticos -o economistas- consumados, que buscan por otra vía el conocimiento público. Es más común el caso de los que transitan el camino inverso: personajes populares que a propósito de esa condición, son tentados para incursionar en política.


Los telecandidatos

La farandulización amagó con llegar al extremo como consecuencia del rechazo a los políticos vernáculos, cuando se buscó crear un candidato y hasta un partido político a través de un insólito reality show, en oposición a la forma de elección de los políticos de los partidos, “que surgen de acuerdos que nadie ve”. Una especie de reality de la política. Sin palabras.

En medio de la crisis general de representatividad política, la intención del programa era generar “un canal para el surgimiento de nuevos dirigentes”.

“El problema pasa fundamentalmente por el gran descrédito que tienen los políticos y la necesidad de la gente de conectarse con alguien que se parezca más a lo que ellos quieren que sean”, y por el debilitamiento de los partidos que “tienen que ser las fábricas naturales donde se generen los dirigentes que deben representarnos”.

No está mal que la gente se meta en política, una actividad noble que debe ser reivindicada. No está mal que quienes han dedicado sus vidas a otras actividades, traten de hacer su aporte a la sociedad por esa vía. De hecho, algunos casos que hemos puesto no han resultado mal. Pero resulta al menos frustrante que los que han dedicado sus vidas a la militancia lleguen a estar pendientes de advenedizos o que para trascender deban recurrir a la farandulización.

Es cierto que uno desearía el retorno de esos grandes oradores, intelectualmente brillantes, capaces de discutir con propiedad y gerenciar con honestidad el erario común, aquellos que no pensaban en la política a la manera de un atajo para abusar del poder y engrosar sus cuentas bancarias y convertir en candidatos o funcionarios sus familiares.

Como la clase política es lo que es y difícilmente vaya a cambiar, si no hay una gran repulsa social, y aunque lo descripto no pueda asociarse ni por asomo pese a que su comprensible “cara de cumpleaños feliz” demuestre lo contrario; a la situación o intención del Senador Nacional Luis Petcoff Naidenoff, tampoco se puede justificar las irascibles reacciones contra un periodista como Leo Fernández Acosta, que sin culpar y sin ninguna intencionalidad política contra Naidenoff (al contrario), reprochó la mala utilización mediática a la que lo expusieron sus asesores.

Con tantos malos ejemplos de la política y semejante exposición, tampoco nadie debe ofenderse de que una imagen pueda ser interpretada como el inició de una incursión en la farandulización de la política, que algunos podrán aplaudir y otros tendrán todo el derecho de cuestionar. Así es la democracia, que demanda más tolerancia, respeto y que las instituciones políticas vuelvan a fortalecerse y marcar rumbos.

Carlos Julián González

Tags:
Qué te produce esta nota?
  • Me gusta
    78%
    7 votos
  • No me gusta
    22%
    2 votos
  • Me da igual
    0%
    0 votos
Compartir:
Dejar un comentario
Utilizando Facebook
Utilizando Opinión Ciudadana

Esta noticia aún no tiene comentarios

NARCO ESTADO: En los últimos días realicé diversas declaraciones políticas en mi carácter de senador nacional de la provincia de Formosa a raíz del hallazgo por parte de Gendarmería Nacional de 2.500 kilos de marihuana en la localidad de Laguna Naineck.
Raúl Alfonsín en el año 1999 caracterizó la situación institucional de Formosa como una “democracia a la paraguaya” por obra del gobernador Gildo Insfrán, en obvia asimilación al régimen despótico que el dictador Alfredo Stroessner impusó en el Paraguay..
El ya complicado y sucio espectro radioeléctrico de la ciudad de Formosa sumará en estos días una nueva emisora de frecuencia modulada que se construye bajo la supervisión personal del jefe de Gabinete del gobernador Gildo Insfrán y que emitirá en...