|
La
sesión del Senado terminó abruptamente. Fue cuando se empezó
a hablar del "clima de violencia" provocado por el conflicto
con el campo y de las agresiones al periodista de Clarín
Julio Blanck: los oficialistas se levantaron de sus bancas y
dejaron sin quórum el recinto.
Así impidieron que se voten proyectos de repudio a las
amenazas anónimas recibidas por la madre del titular de la
Federación Agraria, Eduardo Buzzi -presentado por la UCR- y
una condena al "escrache" que dirigentes agrarios le
hicieron al jefe de bancada del oficialismo en Diputados,
Agustín Rossi, que había presentado el Frente para la
Victoria. Esos eran los temas "acordados" previamente.
Pero el debate se desmadró cuando el radicalismo propuso
incluir un segundo artículo a su iniciativa, en el que
repudiaba "las agresiones" sufridas por Blanck "como
consecuencia de su actividad profesional". El periodista fue
objeto de la ira del diputado kirchnerista Carlos Kunkel, el
piquetero Luís D'Elía y de la agrupación "La Cámpora".
"Queremos debatir sobre el clima enrarecido que estamos
viviendo en Argentina, que puede terminar muy mal", había
advertido el radical Gerardo Morales.
"Tiene que haber un límite -completó-, sin importar qué
actor haya recibido la provocación, la ofensa o la amenaza.
Repudiamos las agresiones, sean a un diputado, un dirigente
del campo, un periodista o cualquier ciudadano".
Ante la ausencia de Miguel Pichetto, ausente por enfermedad,
le contestó el formoseño Miguel Mayans. Tras recordar que
"lo acordado" eran sólo los dos primeros puntos, aclaró que
el Gobierno "rechaza todo lo que atente contra los derechos
humanos", pero acotó: "Si vamos a rechazar todas las
amenazas y los anónimos que andan dando vueltas por ahí,
tendríamos que hacer una lista muy larga...".
Morales insistió: "Aunque a uno no le guste la
interpretación que haga de la realidad, el periodista tiene
derecho a ejercer su libertad de expresión".
El vicepresidente Julio Cobos y los kirchneristas Fabián
Ríos y Nicolás Fernández recordaron que sólo estaban
acordados los dos primeros temas. Y Mayans se explayó sobre
el escrache sufrido por Rossi por parte de dirigentes
agrarios.
Pero fue otro radical, Luís Naidenoff, el que metió el dedo
en la llaga. Dijo que lo de Rossi puede leerse como una
expresión de movilización popular, y lo relacionó con "las
retenciones confiscatorias".
- ¡Eso no tiene nada que ver! -gritó Mayans.
En ese momento, los oficialistas comenzaron a levantarse de
sus bancas. Eran las 15, y debían llegar a tiempo al acto de
asunción de Kirchner como titular del PJ en la cancha de
Almagro. |