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La
provincia de Formosa está encarando una serie de obras en el
norte del territorio con el propósito de regular las aguas
del riacho El Porteño, de 300 kilómetros de longitud, para
que resulte factible su manejo hídrico integral de manera
tal de promover la transformación de la estructura
socioeconómica asentada en la zona y de esa manera ampliar
las fronteras agropecuarias y poner límites a la migración
poblacional.
Estas obras de regulación beneficiarán de manera directa a
una población superior a los 100.000 habitantes de los
cuales 35.000 aproximadamente están asentadas en localidades
tales como Guemes, Belgrano, Tacaaglé, El Espinillo, Buena
Vista, Siete Palmas, Laguna Blanca, Naineck, Palma Sola,
Paso Naité, Riacho He He y La Frontera y el resto
corresponden a comunidades rurales pobladas por familias
minifundistas.
Son 500.000 hectáreas las que forman parte del área de
influencia de El Porteño lo que pone de relieve las
proyecciones que tendrán las nuevas obras.
De todas ellas, hay 80.000 aptas para la agricultura,
350.000 para la ganadería y 40.000 aptas para la utilización
del riego.
La decisión de apelar al riego fue tomada por el poder
Ejecutivo teniendo en cuenta que con las obras hidráulicas
en ejecución se contará con una oferta permanente del vital
líquido.
Con el riego quedará en la historia la inclinación por el
monocultivo facilitando la toma de interés de los
productores por la diversificación.
Los sistemas a ser utilizados se propondrán de acuerdo con
los cultivos a promover así como a las particularidades
edafológicas y a la topografía del terreno jurisdiccional,
no descartándose que inicialmente se apele al sistema de
chacras demostrativas en el contexto de actividades de
extensión y asistencia técnica en la que intervendrán
organismos provinciales y el propio INTA. |